La orilla norte del Biobío, donde se asienta Chiguayante, presenta depósitos fluviales con intercalaciones de arenas limosas y bolones redondeados que complican la lectura de resistencia. En este entorno, el sondaje SPT (Standard Penetration Test) no es un simple conteo de golpes: es la base para decidir si una losa de fundación directa es viable o si hay que profundizar con pilotes. La norma NCh433 exige clasificar el perfil sísmico del suelo, y en Chiguayante, con niveles freáticos altos en sectores como Lonco o Villas Río, la determinación del potencial de licuefacción se vuelve crítica.
Para lograrlo, ejecutamos el ensayo según NCh1508, registrando la energía aplicada y corrigiendo el N de campo a N60, porque sin esa corrección el dato puede sobrerreaccionar ante la presencia de un bolo. En terrenos donde el río ha modificado la estratigrafía, complementamos el perfil con un ensayo CPT cuando se requiere una lectura continua de la fricción, o con calicatas exploratorias si el acceso del equipo de perforación es limitado.
Un N60 corregido en terrazas del Biobío evita sobrecostos por pilotes innecesarios o subestimaciones peligrosas de la resistencia.
