El equipo de prospección llega a Chiguayante con el sismógrafo triaxial y el cable sísmico de 48 geófonos para tender líneas de refracción y MASW sobre los depósitos fluviales del Biobío. La configuración de campaña incluye fuentes activas mediante golpe de combo sobre placa metálica, generando ondas superficiales que viajan por los estratos arenosos y gravas arenosas típicas de la comuna. El procesamiento en tiempo real entrega curvas de dispersión que, una vez invertidas, revelan perfiles de velocidad de onda de corte hasta el basamento rocoso. En zonas con cobertura vegetal densa hacia los cerros, complementamos la adquisición con líneas sísmicas de refracción para mapear la interfaz suelo-roca, dato esencial para alimentar los modelos de respuesta sísmica unidimensional y bidimensional que exige la normativa chilena vigente.
La respuesta sísmica en Chiguayante está gobernada por el contraste de rigidez entre los sedimentos fluviales y el basamento rocoso, requiriendo modelos específicos de amplificación local.
