La terraza fluvial sobre la que se asienta Chiguayante, modelada por milenios de sedimentación del río Bío Bío, presenta un perfil estratigráfico donde las arenas limosas y los depósitos graníticos descompuestos dominan los primeros metros del subsuelo. Esta condición geológica, combinada con una precipitación media anual que supera los 1.100 mm, exige que cualquier diseño de pavimento parta de un dato irrefutable: el valor de soporte de la subrasante. El ensayo CBR establece esa cifra. En nuestro laboratorio acreditado, ejecutamos la determinación del Índice de Soporte de California siguiendo estrictamente la NCh 1852, un procedimiento que compacta probetas a la humedad óptima del Proctor y las somete a saturación durante 96 horas para simular las condiciones más adversas que enfrentará la estructura en servicio. Cuando el terreno presenta bolsones de arcilla orgánica cerca del antiguo cauce del estero Manquimávida, la resistencia medida puede desplomarse, y por eso complementamos con un ensayo de granulometría para caracterizar la fracción fina responsable del deterioro. La penetración del pistón a 1.27 mm/minuto no admite interpretaciones ambiguas: un CBR bajo 6% obliga a estabilizar o reemplazar.
El verdadero valor de soporte no es el que mides en seco, sino el que resiste después de 96 horas de saturación en Chiguayante.
