La normativa sísmica chilena, en particular la NCh433.Of1996 Mod.2012 y la NCh2369.Of2003, establece exigencias claras para la clasificación de suelos y la evaluación del potencial de licuefacción en zonas de alta sismicidad. Chiguayante, emplazada sobre depósitos fluviales y lacustres en la cuenca del río Biobío, presenta condiciones que requieren un análisis detallado antes de cualquier proyecto de edificación o infraestructura. La presencia de napas freáticas superficiales, combinada con arenas limosas y limos arenosos de compacidad media a baja, configura un escenario donde el fenómeno de licuefacción no es una posibilidad remota sino un riesgo técnico que debe cuantificarse con precisión. El equipo técnico aborda este análisis de licuefacción de suelos integrando datos de sondaje SPT y ensayo CPT para obtener perfiles de resistencia a la penetración que alimentan los modelos de cálculo, asegurando que la cimentación responda adecuadamente ante un evento sísmico severo como los que la zona ha experimentado históricamente.
En suelos arenosos saturados de la ribera del Biobío, un SPT sin corrección por finos puede subestimar el potencial de licuefacción hasta en un 40%.
